martes, 18 de diciembre de 2018

CONSECUENCIAS DE LA DROGADICCIÓN


La drogadicción es una enfermedad que consiste en la adicción o dependencia a ciertas sustancias tóxicas para nuestro organismo, las cuales afectan en distintos grados a nuestro sistema nervioso central, al igual que a varias de nuestras funciones cerebrales.

La persona drogadicta pierde todo el concepto de moralidad y hace cosas que no debe hacer. La droga se convierte en el centro de su vida y llega a afectarla en todos los aspectos: en el trabajo, en las relaciones familiares e interpersonales.

Entre las consecuencias del abuso de drogas podemos señalar:

    -Deterioro y debilitamiento de la voluntad: el drogadicto se vuelve literalmente un esclavo de la droga, haciendo todo lo posible para conseguirla.

    -Deterioro de las relaciones personales: el drogadicto ya no es capaz de mantener relaciones estables, ya sea con sus familiares o amigos. Muchas veces roba o engaña para poder conseguir droga, lo cual deteriora aún más sus relaciones.

    -Baja el rendimiento en el trabajo o en el estudio. Se llega al grado de abandonar metas y planes, recurriendo a la droga como única "solución".

    -Consecuencias sociales: el drogadicto puede verse involucrado en agresiones o conflictos. Bajo la influencia de la droga, pueden llegar a cometerse delitos, tales como robos o asesinatos.

    -Consecuencias económicas: el uso de drogas puede llegar a ser muy caro, llevando al drogadicto a destinar todos sus recursos para mantener el consumo.

Las drogas no solamente tienen consecuencias negativas para quienes las usan. También se ven afectadas las personas que rodean al drogadicto, especialmente las de su entorno más cercano, como familiares y amigos.

En algunos casos extremos de drogadicción, el consumo de drogas puede llevar a la locura permanente o la muerte de la persona.

Como hemos podido comprobar, la drogadicción es una enfermedad con terribles consecuencias para las personas.

Ahí va nuestra pregunta: ¿cómo puede ayudarse a una persona cercana, si se descubre que está metida en la drogadicción? 


Hay quien utiliza esas experiencias, en algunos casos traumáticas, para afrontar de otra forma el proceso vital que queda por delante. Y este es el caso de José María Molina, un pozoalbense que ha convertido su paso por Proyecto Hombre de Córdoba en un ambicioso proyecto que ha nacido bajo el nombre de ProHombre Los Pedroches, una asociación de la que es el presidente y que busca ayudar a quienes tienen cualquier problema de adicciones, a su entorno, a buscar posibilidades para dejar atrás el infierno que supone adentrarse en una dependencia de sustancias que consiguen que se pierda la perspectiva de la vida. 


La historia de esta asociación nace del convencimiento en la necesidad de recuperar ciertos valores cada vez más escondidos en una sociedad corrompida y egoísta. Cuando una persona entra en la sede de la Asociación, ese egoísmo desaparece porque quien da vida a ProHombre Los Pedroches cede su tiempo de manera altruista, tejiendo una red de voluntariado que es la base de este proyecto. Hoy nos acercamos a esta Asociación a través de una sincera charla con su presidente, José María Molina.



P: Empecemos por el principio, ¿cómo nace ProHombre Los Pedroches?


R: Comienza en el año 2002 cuando yo tengo problemas de adicciones y entro en Proyecto Hombre de Córdoba donde recibo una terapia durante tres años para luego empezar a trabajar allí. Entonces, como en el Valle de Los Pedroches había muchos problemas, quise hacer algo aquí, en la comarca, con la colaboración de Proyecto Hombre de Córdoba. Sin embargo, la situación económica es la que es y el proyecto de Córdoba necesita mucha ayuda y todo lo que se conseguía aquí iba destinado hacia ese proyecto. Me uní entonces a dos psicólogos y empezamos a mirar porque todo salía de mi tiempo y mi bolsillo, y parecía que se iba a acabar ahí, pero empezamos otra vez. Nos dejaron una casa, por la que ya pagamos un alquiler, y en la actualidad contamos con nueve usuarios.



P: ¿Con qué equipo cuenta este proyecto?


R: Tenemos tres psicólogos, una educadora social, una administrativa y, luego, terapeutas. Muchos de ellos se están formando, viendo cómo van las cosas y yo también me nutro de ellos porque, al ser técnicos, me dicen "pues esto que estás haciendo tiene este nombre. La base de las terapias nacen de Proyecto Hombre Córdoba.



P: Explíquenos cómo llegan los usuarios a llamar a su puerta, cómo es esa primera toma de contacto para que se incluyan en este programa. 


R: Todo empieza por una llamada de teléfono diciéndonos que necesitan ayuda. Normalmente, yo me traslado junto a un psicólogo a su casa o vienen aquí para esa primera toma de contacto donde el usuario no está presente porque suele ser un amigo o familiar quien acude a nosotros. Después de esa primera toma de contacto, quedamos con el familiar o amigo y la persona afectada. Lo más normal es que el usuario diga que no tiene problemas. Cuando se consigue que la persona asuma su realidad, se le ponen unas normas, unas limitaciones que tienen que seguir tanto el usuario como su familia porque hay que reeducar a esa persona y también darles herramientas a las familias para poder trabajar con ella. Nosotros trabajamos en diferentes niveles: primero, tenemos esa toma de contacto donde se aprenden las normas y las limitaciones; después, se pasa a otro nivel donde ya se tiene responsabilidad y después a otro con un nivel de exigencia donde los usuarios toman contacto con sus sentimientos y empiezan a cambiar pensamientos, sentimientos y actitudes, un tramo muy interesante. Es a partir de ahí donde nosotros empezamos a tener problemas porque no tenemos un local para poder realizar terapias más a fondo.



P: Nos habla de niños, ¿de qué edades estamos hablando y de qué problemas?


R: Tenemos usuarios de 14-15 años, algo que es muy preocupante. Los problemas son el absentismo escolar, notas muy malas, agresividad en casa, el fumar tabaco, el alcohol, algún caso con una adicción al móvil impresionante (al quitárselo, muestran un síndrome de abstinencia increíble llegando incluso a vomitar), consumo de hachís, cocaína; en fin, todas las sustancias que están en la calle y todo empieza desde jóvenes porque con 14-15 años ya se inician.



P: Suponemos que, si aceptar un problema de estas características no es fácil, tampoco lo será acercarse a este tipo de Asociación y al miedo a que tu problemática sea conocida. 


R: Es complicado por el qué dirán, tenemos una mentalidad importante y muy arraigada en ese aspecto, pero el problema no está en el qué dirán, sino en lo que están diciendo. Lo importante sería cambiar ese pensamiento y decir: "lo que me importa es esa persona cercana a mí o yo mismo y lo tengo que hacer es dar pasos". La gente empieza a darlos, hay gente muy valiente que da pasos increíbles, a mí me dejan asombrados. Hablo con gente que me dice que su hijo o hija está mal y que hay que hacer cosas, que han oído hablar de nosotros y han dado pasos. Están trabajando y lo pasan mal, pero ahora esos pasos van encaminados a dejar de pasarlo mal y a estar bien.



P: Centrándonos en las terapias, ¿cuánto puede durar una terapia hasta que el usuario puede recibir, digamos, el alta?


R: Depende. Los chavales de 14-15 años no tienen el mismo recorrido ni la misma problemática. Depende mucho del tipo de  problemática que tengan. Normalmente, en estas situaciones, con un año o menos es suficiente. Una persona que tenga una historia con más recorrido necesita un par de años. A partir de los dos años, la terapia puede convertirse en monotonía y ser contraproducente.



P: Ha contado que usted mismo tuvo problemas de adicciones, ¿cómo ha cambiado esta problemática en la sociedad actual? ¿Se encuentra el mismo tipo de adicción? ¿Están más generalizadas?


R: Están mucho más metidas en la sociedad. El consumo de drogas se ve más normalizado porque hay mayor consumo y no se ve una problemática en el consumo. En nuestra comarca no se oye decir "tenemos problemas", pero los hay, y muy graves. ¿Sabéis lo que pasa? Que antes había valores. Cuando yo estuve de usuario, había una honestidad perdida, éramos deshonestos y mentirosos, pero con esos valores de familia, valor y esfuerzo recuperábamos esa honestidad. Hoy la persona que es deshonesta no tiene valores tan arraigados y cuesta mucho más esfuerzo porque la base de nuestro trabajo es la honestidad, nosotros confiamos en las personas y no necesitamos una analítica porque nuestra base para saber si consume o no es la honestidad.



P: Volviendo un poco hacia atrás y mirando de nuevo a la Asociación como tal, ¿el personal es voluntario? ¿Qué necesidades tienen?


R: Todos somos voluntarios. El dinero que cogemos es para gastos de vivienda, luz, agua, material de oficina, seguro de la casa y las obras que estamos haciendo. Para hacer todo lo que tenemos proyectado necesitamos dinero, ayuda económica, pero que sea constante porque, para dedicarse a personas que requieren tratamiento de 24 horas e incluso, a veces, sacarlas del núcleo familiar, necesitamos tener recursos. Necesitamos una economía que pueda solventar los problemas que tenemos mes a mes.



Javier García y Miriam Redondo (2º BA)

1 comentario:

  1. Muy interesante sobre las drogas, por eso es importante tener especialistas del en cuanto a tratamiento de drogadiccion

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